SALUD

Basura electrónica: La otra cara del avance tecnológico

Según un informe de la United Nations University-Institute for the Advanced Study of Sustainability (UNU-IAS), América Latina produjo, en el año 2014, unas 3,9 millones de toneladas de RAEE, el 9% de los generados a nivel mundial. Argentina está en el tercer lugar, después de Brasil y México, con una generación de 292 kilotoneladas, lo que implica unos 6,9 kilos de basura electrónica por habitante, superior tanto a la media de América Latina (6,6 kilos por habitante) como a la media mundial (5,6 kilos por habitante).

A nivel global, Estados Unidos sigue siendo el que más basura electrónica genera en todo el mundo, seguido por China, Japón, Alemania e India. Según la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos se generan en el país del norte un aproximado de 3,14 millones de toneladas anuales de residuos electrónicos y que sólo el 40 por ciento de esta basura es reciclada.

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Un televisor puede contaminar 80.000 litros de agua por su contenido de metales en las plaquetas, plomo en vidrio y fósforo en la pantalla. Mientras que una plaqueta de un celular o una computadora tiene mercurio, bromo, cadmio, plomo y selenio, entre otros contaminantes peligrosos según la ley argentina de residuos peligrosos.

Un estudio de 2016 de la Red de Acción de Basilea (BAN, sigla en inglés), una organización sin fines de lucro que tiene por objeto poner fin al comercio mundial de desechos electrónicos tóxicos, encontró que casi un tercio de estos restos se exportan a países en desarrollo, donde se desmantelan como equipos de reciclado de baja tecnología que contaminan el medio ambiente y ponen en peligro a los trabajadores

La reducción cada vez más de la vida útil de los artículos ha generado grandes crecimientos en su producción en los últimos años. Este recambio, que genera grandes cantidades de desperdicios que exigen un tratamiento diferenciado de la basura tradicional porque contienen sustancias peligrosas para la salud y el ambiente parece no cumplirse.

Los riesgos ambientales y sanitarios que presenta la creciente cantidad de basura electrónica en todo el mundo son especialmente urgentes en los países en desarrollo que reciben los desechos de las naciones desarrolladas. Los desechos se están acumulando en todo el planeta a un ritmo de 40/50 millones de toneladas por año. El mayor crecimiento en los últimos años ha sido de celulares y aparatos similares.

En Argentina, una reciente Encuesta sobre Prácticas Verdes y Cuidado del Medioambiente  realizada en Capital Federal, da cuenta del problema y la poca preocupación social.  Sólo un 28% de los entrevistados identificaron como su principal preocupación la basura electrónica. Lo que por cierto no puede llamar la atención en una macrociudad que genera seis mil toneladas de residuos diarios. Además ante la pregunta de en qué lugar se descartan los dispositivos electrónicos en desuso, un 50% de los entrevistados afirmó dejarlos en los contenedores: un 35,6% dijo dejarlos al lado de estos, con el pretendido objetivo de que alguien se los lleve, mientras un 14,4% afirmó dejarlos dentro del contenedor, en una bolsa diferenciada.

Este año se realizaron Campañas de Recolección de Residuos Electrónicos en algunas provincias
Este año se realizaron Campañas de Recolección de Residuos Electrónicos en algunas provincias

Estos porcentajes son alarmaste, ya que ante la falta de programas de reciclado, los residuos suelen terminar en rellenos sanitarios, contaminando el suelo, las napas de agua y el aire, o son incinerados, lo cual provoca la liberación de metales pesados a la atmósfera, como plomo, cadmio o mercurio. Asimismo, estos desechos contienen PVC, emiten dioxinas cloradas y furanos, componentes gaseosos que resultan cancerígenos.

Según un informe de Prince & Cooke, entre 700.000 y 800.000 computadoras quedaron en desuso. Los datos de Camoca agregan que, en los últimos dos años, el volumen de impresoras láser que quedaron fuera de circulación trepó de 90.000 a 200.000 unidades. En lo que respecta a impresoras de chorro a tinta, se incrementaron de un millón a 1,5 millones. Pero las estrellas que acumulan baterías y chips son los celulares: el año pasado, terminaron en la basura unos 10 millones de celulares.

El ex senador Daniel Filmus, hoy Parlamentario Mercosur, presentó en 2008 un proyecto de ley para regular el adecuado tratamiento de los desechos electrónicos en la Argentina, considerando los diversos aspectos que son tenidos en cuenta en la normativa mundial: producción de los bienes, rehúso, reciclado y recolección de los mismos. Pero el proyecto, que había logrado media sanción en la Cámara de Senadores en 2012, perdió estado parlamentario y no quedó trunco.

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