Producción Tecno y Nación Vidas e historias

De cómo adaptar y mejorar una tecnología: (o quizás basta decir: el Rastrojero)

Para el discurso dominante, no faltará quién endilgue cierta falta de cordura si se intenta reivindicar la experiencia automotriz de la desaparecida Industrias Mecánicas del Estado (IME). Pues tomemos el riesgo. Porque si de eso se trata, los vehículos de la serie Justicialista vinieron a cubrir un déficit bien definido: el de crear y adaptar tecnologías a partir del reconocimiento de las necesidades, en un sector industrial nuevo. Y estrictamente eso fue el Rastrojero.

En noviembre de 1951, el Presidente Juan D. Perón firmó el Decreto 24.103 con el que se fundó la Fábrica de Motores y Automotores. Y al año siguiente se creó IAME (Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado), un complejo industrial previsto para la producción de aviones, tractores, motocicletas y autos. Con la incorporación de la industria automotriz a sus actividades habituales, el IAME llegó a ocupar entonces a unos 9.000 trabajadores cordobeses. Una verdadera “ciudad metalmecánica”. La idea era comenzar con la producción seriada de automotores el 1º de noviembre de 1952.

La extraña metamofosis del tractor.  En el principio de los tiempos, el Rastrojero no fue lo que iba a ser. O dicho al revés, no nació pick up por decisión de sus diseñadores. Debió darse un extraño juego de circunstancias para que-al cabo- cada cosa ocupara su lugar. (Y para que se cumpliera el destino con el que pasaría a la historia).

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