Tecno y Nación

Alimentos ante la adversidad

AperturaEl 2 de abril de 2013 será un día que quedará grabado en la memoria de los platenses. En pocas horas cayeron más de 181 milímetros de agua y el desborde de los arroyos no sólo afectó a las casas precarias asentadas a la vera de estos cursos, sino también a zonas residenciales que, según los propios vecinos, “nunca se habían inundado”.

El feroz temporal, dejó un saldo de 67 víctimas fatales (aunque aún hay dudas sobre la cantidad real de muertos) y más de mil evacuados. Para estos últimos, el gobierno bonaerense dispuso 33 lugares que funcio­naron como centros de evacuados, entre ellos escuelas, clubes, sociedades de fomento, comedores y hasta un cuartel de bomberos.

A las casas tapadas de agua, con sus electro­domésticos y muebles flotando en el interior, se sumó la falta de luz y de agua. Según informó el gobierno provincial, en un principio, los afectados por cortes de electricidad fueron 120 mil. Durante varios días fue im­posible utilizar el servicio de agua potable, que se había contaminado a partir del desborde de los desagües cloacales y pozos ciegos.

Desde el momento en que se empezaron a conocer las primeras imágenes del trágico fenómeno meteorológico, la sociedad argentina comenzó a demos­trar, una vez más, su inmensa solidaridad. Rápidamen­te, comenzaron a llegar a distintos puntos de la ciudad, los envíos de ropa, frazadas, colchones, agua mineral, alimentos no perecederos y todo tipo de donaciones.

La comunidad científico-tecnológica no quedó al margen de esta situación. Por ejemplo, la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ) donó 25 mil porciones de su supersopa; mientras que la Universidad Nacional del Litoral (UNL) mandó 5 mil raciones de guiso de arroz, de fideos, arroz primavera y cuatro quesos de alto valor nutritivo que elabora en su Planta de Alimentos Nutri­tivos. Por su parte, el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) recientemente concluyó el desarrollo de unas galletas horneadas que fueron especialmen­te formuladas para casos de catástrofes y urgencia alimentaria, Actualmente, se evalúa la conveniencia de transferir a una empresa la tecnología de producción de este producto.

Conozcamos, a continuación, la historia de es­tos tres superalimentos, sus características nutricionales y su importancia en momentos de emergencia.

 

La Supersopa hecha en Quilmes

Tras el trágico temporal, la Universidad Nacional de Quilmes envió 25.000 raciones de Supersopa a la ciudad de La Plata. Las latas fueron entregadas en el Centro de Distribución del Ministerio de Desarrollo Social de Buenos Aires, en el barrio de Tolosa.

La localidad de Quilmes, además de popularmente conocida como “cervece­ra”, también podría considerarse “sopera”, ya que desde hace más de 10 años se produce en la UNQ la Supersopa.

Este proyecto surgió en septiembre de 2002, cuando la UNQ recibió algunas maquinarias, pertenecientes al Mercado Central de Buenos Aires, para ser utiliza­das con fines educativos. En ese momento, las autoridades universi­tarias decidieron montar una planta industrial para que los alumnos de la carrera de Ingeniería en Alimen­tos pudieran hacer allí su práctica profesional.

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