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La industria electrónica y el desafío de defenderla inteligentemente

24 Febrero, 2017 - Tecno y Nación
La industria electrónica y el desafío de defenderla inteligentemente

El gobierno nacional oficializó esta semana la quita de los aranceles para la importación de productos informáticos que había anunciado en noviembre del año pasado y que generó fuertes críticas entre los empresarios y sindicatos locales. Sin ir muy lejos, un día posterior al anuncio, el presidente de la empresa PC Arts Argentina, Carlos Suaya, afirmó que la medida implica la pérdida de 500 puestos de trabajo, más de la mitad de su plantilla.

Hugo Scolnik, matemático, doctorado en la Universidad de Zurich, fundador del departamento de Computación de Ciencias Exactas de la UBA en 1984

Mientras el gobierno, opositores y empresarios intercambias acusaciones de destruir el sector, el doctor Scolnik brinda una mirada distinta al sostener que es posible apostar a la industria nacional, siempre y cuando se elija inteligentemente a qué dedicarse, tomando en cuenta los efectos directos e indirectos de una elección.

Para el matemático, la gigantesca economía de escala y los bajos salarios conducen a costos con los que no se puede competir. La industria de la computación ha experimentado una hiper concentración hasta el punto que casi la totalidad de las computadoras se fabrican en China, lugar de donde provienen los equipos que se venden en EEUU y gran parte del mundo. EL informe destaca que incluso Corea ha abandonado la fabricación de pcs.

Pero la diferencia con nuestro país, remarca Scolnik, es que fabricar no es lo mismo que ensamblar. Algo que solo sirve para que paguemos costos exorbitantes por tecnología obsoleta, afectando la productividad, la falta de desarrollo e investigación.

Esto no significa que debamos renunciar a la industria nacional, sino la búsqueda adecuada de donde direccionar nuestra industria.

Para ejemplificar esta idea, el matemático señala el ejemplo de Dinamarca, país que se concentró en fabricar audio de altísima calidad, generando un mercado importante que brinda mucho trabajo. Scolnik remarca el comentario que le realizó un ingeniero de la Technical University of Denmark expresando que que ni sueñan con fabricar PCs o netbooks pues sería un delirio.

En referencia a la industria automotriz argentina, criticada por parte del sector empresario alegando que el año en que fabricamos más autos se produjo un déficit de 8.000.000.000 dólares debido al aumento de la importación de insumos, Scolnik advierte que si bien es cierto, también la industria le da trabajo a muchísimas PYMES, sirve para que la gente se radique cerca de las fábricas y se entrena personal en tareas técnicas que sirven para otras industrias.

En argentina, explica el matemático, no contamos con grandes capitales para activar la economía de producción pero si contamos con trabajo en forma de técnicos y científicos de gran calidad, lo que lleva a considerar que actividades coherentes y factibles son software, biotecnología, agroindustria, diseño industrial, etc.

En resumen, Scolnik considera que lo que no puede suceder es sostener “simulacros tecnológicos” bajo slogans de independencia tecnológica nacional cuando solo significa retraso y empresarios enriquecidos a costa del Estado.

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